Evolución

por Marika Maymard

¡Al colocar una nariz roja sobre una multitud de estatuas, desde París hasta Los Ángeles, los Clowns sans frontières decretaron en el mes de noviembre del 2012, el Derecho a la Niñez en todas partes del mundo! La operación “Narices Libres e Iguales” delineó un territorio simbólico, donde la seriedad no excluye jamás el placer de brindar alegría.

De esta tensión nacen y son evaluadas las misiones elaboradas a través del mundo para intentar superar los miedos y devolverles a aquellos con quienes se cruzan, durante un espectáculo, una parte de inocencia. Payasos activistas In convivio en Colombia1, Prescripteurs de tendresse en Quebec, Dream Doctors en Israel Thérapeutes du drame de Bangladesh junto con los sobrevivientes del Rana Plaza o en el campo de refugiados Rohingyas de Kutupalong, partidarios de una “politiclown y de una clownética” 2, payasos que cuestionan al ciudadano y a la política. Solos sobre un escenario u organizados en brigadas en un terreno de intervención, profesionales o voluntarios, formados y comprometidos con una misión, los payasos se implican en el debate local o mundial con armas imparables puesto que generan la risa. Ajustadas, preparadas, estas armas se inspiran en el espectro amplio, milenario, de la poesía, la sátira y la farsa para lanzar mensajes al espacio público. Entre sus combatientes figura a menudo la nariz roja. Nacida en Occidente, pero cada vez más difundida, la “máscara más pequeña del mundo” justifica sin duda la mundialización creciente del término de “payaso” fuera del contexto de la pista de circo para enviar mensajes al espacio público.

 

Construir su propio payaso para mirarse de frente

El legado de Jacques Lecoq, transmitido por su Escuela Nacional de Teatro, permanece vivo. Buscar su payaso es una etapa necesaria para la creación artística pero en el ámbito privado, puede ayudar a la realización propia y a la “reparación” emocional. Según el Dr. Seznec, a la hora de la confrontación directa con importantes tensiones, emociones y miedos, el mejor terapeuta es aún, quizás, el payaso. Nuestro propio payaso. Y la auto-irrisión sin maldad, se presenta como una manera de nombrar, calificar, aceptar y en definitiva de superar los pensamientos negativos propios para dirigirse hacia las problemáticas colectivas de la época.

“El payaso aborda temas universales para que la gente se reconozca en ellos y se tranquilice al ver a alguien peor que ellos.”
Michel Dallaire, clown y director contemporáneo3 (Quebec).

Elise Buffet-Ouvrier practica un teatro-clown físico. Enseña en talleres de Terapia ACT cómo abordar problemáticas universales, por medio de una torpeza asumida y unificadora. Asociada al Théâtre de l’Unité y a la Academia de Teatro de Shanghái, defiende el arte de abordar el fracaso y la gravedad de manera alegre, renovando la técnica de un slapstick saludable, parlanchín que se expresa por medio de cascadas burlescas y cataratas de palabras catapultadas, recompuestas al mejor estilo de los monólogos de Sol (Marc Favreau). Al igual que él, se dirige a una sociedad plagada de peligros, con un frenesí que desencadena desórdenes que recuerdan a Leo Bassi, Gardi Hutter o Jango Edwards, en un estilo, no obstante, menos brutal. Pone en escena sus “meteduras de pata” al compás de “comedias accidentógenas”, tales como Debout là-dedans Bivouac acro-bancal (2017) o Poisse ou la gravité joyeuse (2018).

 

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Payasos sin narices

La tradición africana de la transgresión, que provoca la risa, es perpetuada por artistas enmascarados, con un lenguaje gestual francamente provocativo, o por algún griot burlón. Los “Clowns” son recientes, no necesariamente llevan narices rojas y también cuentan historias con palabras simples pero sopesadas. Su objetivo no es poner a los aldeanos a dormir o distraerlos, sino invitarlos a participar como “espect-actores” al mejor estilo del Teatro Forum, iniciado en 1971 por el brasileño Augusto Boal. El ejercicio es delicado, ya que se basa en una realidad banal y a menudo insoportable con el fin de organizar una resistencia contra aquello que constituye tradiciones sólidamente arraigadas.
En Senegal, la asociación Djarama confía a sus artistas la puesta en escena, sin autocomplacencia pero con humor, de la fatalidad inadmisible que da lugar a costumbres autoritarias y liberticidas. Así, en Les Aventures de Dada Ier vilipendian los abusos de poder por medio de un lenguaje simple compuesto por gestos y trajes tradicionales al ritmo de letanías consabidas. Dentro de la compañía, Patricia Gomis, que fundó Djarama en 2005, es ante todo un payaso. Un payaso sin maquillaje, sin nariz. En la obra ¡Moi, Monsieur, Moi !, dirigida por la brasileña Marcià de Castro, narra, junto con sus marionetas, los terribles detalles del drama de la niña africana, el maltrato, la escisión, el yugo del matrimonio forzado. “En Senegal”, dice, “¡la gente se ríe a carcajadas porque sabe de lo que hablo!” (Radio-Canadá, 8 de febrero de 2017 edición virtual).

El payaso con múltiples rostros 

Históricamente, los payasos, sutiles observadores de una sociedad desigual e injusta, truecan el escenario por el debate público. De este modo, de un lado al otro del Atlántico, Daniel MacLaren (el payaso estadounidense Dan Rice) en 1868, o Michel Colucci (humorista francés iconoclasta Coluche) en 1980, se postulan a la presidencia en sus respectivos países. En una Sudáfrica fracturada por el segregacionismo, el comediante y autor Peter-Dirk Uys se postula a las elecciones legislativas contra el primer ministro Roelof Frederik, conocido como Pik Botha, convirtiendo su campaña en un espectáculo intitulado Adapt or Dye (Adaptarse o morir). Movilizó entonces su talento como escritor satírico y parodista para crear e interpretar por sí mismo a una pequeña compañía de personajes payasescos y crudamente familiares, en el escenario del Space Théâtre du Cap, primera sala de espectáculos en no respetar los imperativos del apartheid. A lo largo de Beyond the Rubicon, el artista transita sucesivas metamorfosis, representando a hombres y mujeres típicos de una sociedad afrikáner fortalecida, endurecida en su sentimiento de superioridad y seguridad, brindado por el apartheid.

“En los viejos tiempos, los payasos tenían el pelo verde y la nariz naranja porque el mundo en el que vivían era relativamente normal. Ahora, en un mundo que tiene el pelo verde y una nariz naranja, el payaso debe ser auténtico. Evita Bezuidenhout es auténtica, porque si fuera sólo una travesti loca (en inglés una drag queen) no tendría ningún impacto” Pieter-Dirk Uys4.

Para cumplir con estilo y convicción la misión que él mismo se impuso, Peter-Dirk Uys inventó en 1981 un majestuoso y autoritario doble femenino que tiene un extraño parecido con Margaret Thatcher, Evita Bezuidenhaout. Le otorga un mandato de embajadora de la resistencia, una imponente mujer blanca que mira a periodistas, senadores y otros representantes del poder sin parpadear. Omnipresente, con una autenticidad implacable, Evita encarna el tercer personaje femenino que habita Peter-Dirk Uys, payaso espejo, reflejo de una sociedad de la cual denuncia la brutalidad, la corrupción de los hombres de poder y las absurdidades en una forma apenas mitigada, apenas velada, por las cualidades femeninas de Evita. Este fenómeno, que va más allá de la mera parodia por su realismo y longevidad, cuestiona la importancia del papel encarnado por el payaso en la representación, pero sobre todo en la liberación de una sociedad contemporánea excesiva.

 

 

 

1. Ana-Milena Velasquez Angel, Le jeu du clown dans la Colombie contemporaine, La renaissance du clown, un acteur social et politique, le rire du spectateur une forme de résistance et de liberté. Tesis de doctorado, 2013 - Études théâtrales-Paris 3.
2. Jean Barbaroux, « Politiclown et clownéthique », en Culture Clown, hors-série Le clown et le politique n° 15, febrero de 2009. Publicación del Centre de Recherche sur le Clown Contemporain.
3. Citado en Pratiquer l’ACT par le clown, la thérapie d’acceptation et d’engagement por el Dr Jean-Christophe Seznec y Elise Ouvrier-Buffet, Paris, Éditions Dunod, 2014.
4. Citado por Anne Fuchs en « Le clown travesti : le cas de Pieter-Dirk Uys », Le Clown, rire et/ou dérision, dirigido por Nicole Vigoureoux-Fray, Presses universitaires de rennes, 1999.