El equilibrio sobre aparatos

por Pascal Jacob

La acrobacia es un vocabulario preciso y eficaz. De su dominio derivan extraños montajes donde el cuerpo humano cede a las dificultades o a las exigencias del aparato. Si bien los primeros acróbatas se apoyaban sobre todo sobre sus extremidades, pies y manos, para desplazarse, la necesidad de diversificar las proezas indujo muy rápidamente a nuevos juegos de equilibrio sobre una multitud de aparatos y estructuras inéditas. Jean-Baptiste Auriol, acróbata extraordinario según los cronistas de la época, tenía la reputación de ser más ligero que el viento. Sobre la pista de circo de los Campos Elíseos, hacia 1845, multiplicó los equilibrios sobre una silla inclinada, izada a lo alto de un tridente o sobre botellas… Un performance a la cual Johann Le Guillerm volvió a dar vida con la creación de Cirque Ici. Little Huline, Gaertner, contemporáneos de Auriol, practican también estos equilibrios sobre objetos anodinos, reforzando la dimensión “mágica” de sus ejercicios de agilidad. 

 

Aparatos de lo cotidiano

En la apropiación de objetos usuales, mesas, sillas o escaleras, existe el deseo de darle a la performance una dimensión de simplicidad y proximidad. Desde hace algunos siglos, el teatro acrobático chino compone números con los objetos de lo cotidiano, desde el plato pasando por la sombrilla, y también con acumulaciones de pesadas sillas de madera que permiten construir vertiginosas pirámides. En 1965, el público francés descubrió con motivo de una gira de la compañía de Wuhan al equilibrista sobre sillas Xia Ju Hua, artista de una precisión y de un refinamiento extraordinarios.
En 2001, durante el 22o Festival mundial del Circo de Mañana, el equilibrista Zhang Gong Li hizo sensación construyendo una columna de sillas, entre mirador y pilar del templo, realizando impresionantes figuras a medida que avanzaba su progresión. La verticalidad de la superposición creó la sensación de una ascensión infinita y reforzó el carácter espectacular de la ejecución: una mezcla de fragilidad y de fuerza que fascinaban y estremecían, argumento decisivo para cautivar a una sala. La pirámide de sillas también es un número colectivo y los acróbatas, chinos, en particular, elaboran a partir de este objeto muy simple, arquitecturas llenas de sabiduría sostenidas a veces sobre un zócalo irrisorio, a imagen de las cuatro botellas de vidrio que soportan toda la construcción de Zhang Gong Li. Una construcción compleja formada por una decena de bancos puede también mantenerse en equilibrio sobre los pies de un portor instalado en una trincka… Los equilibristas realizan sus figuras en lo alto de estos andamios inciertos y toda la sutileza del ejercicio consiste en hacer olvidar la base en favor de la cúspide, para redescubrirla mejor en el momento de la postura final y apreciar de esta manera una visión global extraordinaria.

 

 

Bolas y rodillos

La yuxtaposición del cuerpo y del objeto ofrece una infinidad de combinaciones y un verdadero repertorio se formalizó de un siglo al otro, creando nuevas disciplinas y fusionando al mismo tiempo otras: inventado por el Francés Vasque en 1898, el Rola Bolla es una técnica singular que consiste en mantenerse en equilibrio sobre una tablilla colocada sobre un rodillo, fuente de desequilibrio constante. El desafío es obviamente multiplicar los rodillos, apilar las tablillas, a veces separadas por frágiles copas de vidrio, y por ende tornar el número cada vez más espectacular. Bautizado también como “rodillo americano”, el Rola Bolla es una pequeña báscula cuya tabla oscila de derecha a izquierda y cuyo eje de rotación se desplaza constantemente. La tropa acrobática del Ferrocarril de la provincia de Hebei complicó la proeza colocando a un volatinero en equilibrio, sobre un rodillo puesto sobre la cabeza del propio acróbata en la cima de una pirámide de cilindros…  

 

 

 

Más allá de un “simple” apilamiento de rodillos, la disciplina se presta también a la mezcla de técnicas: malabarismo o mano a mano como el dúo ruso Legostaev y Bougaitsov que consiguió desarrollar personajes y una situación llena de humor en su número. La bola de equilibrio, esfera de madera o de plástico de un diámetro variable, es otro factor de inestabilidad, en particular para los malabaristas. Rogana, Alexandra Pauwels o Alessandro Medina juegan con este efecto suplementario para ampliar el nivel de dificultad o crear un universo singular donde la bola es a la vez apoyo y vehículo, y también pretexto para la creación de un universo poético.

 

Escaleras e inestabilidad

La escalera libre, trabajada en madera o en metal, forma parte de los aparatos provenientes de lo cotidiano y que se han convertido en pretexto para juegos de calle antes de transformarse en técnica de circo. Daniel Cyr, Franck Pinard, Simon Nadeau se divierten con esta inestabilidad crónica para transformarla en maestría y utilizar la escalera como un colega vacilante y rígido. El acróbata, mantenido en equilibro por un movimiento permanente de las caderas, efectúa ascensos, descensos y equilibrios sobre un objeto tan simple que se vuelve aún más fascinante.
Las estructuras móviles creadas por el escenógrafo Raymond Sarti para Vita Nova, el espectáculo de la 11a promoción del Centro Nacional de las Artes del Circo de Châlons-en-Champagne inducen a un lenguaje corporal y a un equilibrio singulares, sugiriendo esta confrontación apasionante entre la flexibilidad del cuerpo y la rigidez del aparato, fuente de inspiración para numerosos acróbatas contemporáneos.